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Del cinturón negro a los logros científicos: la perseverancia de una investigadora de Sanofi

En el exigente mundo de la investigación farmacéutica, la resiliencia no es solo una cualidad deseable: es un requisito
Una mujer sonriente con una bata de laboratorio blanca de Sanofi y su acreditación corporativa camina al aire libre. Varias personas corren a su alrededor en segundo plano, desenfocadas por el movimiento.​
Nadine, trabaja en Investigación y Desarrollo​

Para Nadine Biesemann, directora del clúster de investigación en inmunología de Sanofi, ese espíritu inquebrantable no se forjó únicamente en el laboratorio, sino también sobre el tatami, donde obtuvo el cinturón negro de kárate siendo adolescente. Un detalle sorprendente que ofrece una mirada única al interior de una científica comprometida con el desarrollo de tratamientos para enfermedades autoinmunes.

Nadine describe su trabajo como un proceso que comienza con una comprensión profunda del paciente, buscando entender por qué algunas personas responden —y otras no— a las terapias, mientras gestiona un portafolio de proyectos que va desde la idea inicial hasta los ensayos clínicos.

De la curiosidad infantil a una vocación científica

Su camino hacia la ciencia no fue fruto de una revelación repentina en la infancia, sino de una serie de curiosidades que fueron evolucionando con el tiempo. Recuerda que de niña soñaba con ser médica, jueza o incluso pilotar aviones militares. Pero había algo que no cambiaba: un deseo profundo de influir positivamente en la vida de las personas.

Su impulso profesional, explica, está profundamente ligado a su formación en artes marciales. De esa etapa aprendió lecciones valiosas sobre el fracaso y el desarrollo personal. Cuando una lesión la obligó a abandonar su sueño de dedicarse profesionalmente al kárate, tomó una decisión radical: “Volqué toda la pasión que tenía en ese sueño y la canalicé para convertirme en científica”, explica. Esa capacidad de redirigir la energía, de adaptarse cuando un sueño se detiene, refleja los mismos desafíos que enfrentan los pacientes a los que intenta ayudar. “Es más difícil, pero esencial, seguir soñando, aunque el sueño tenga que cambiar”, reflexiona.

Esa resiliencia es clave en un campo donde “la investigación es realmente dura. El 99 % de las cosas fracasan”. El “pequeño sueño” que mantiene motivado a su equipo es la emoción de un avance: “cuando alguien lo consigue y sabes que has logrado un cambio importante”.

Su vida personal, señala, es una fuente vital de equilibrio y energía. Su marido, detective, ofrece un contrapunto fascinante a su mundo científico. A menudo conversan sobre liderazgo y estrategias, destacando el “arte de resolver rompecabezas” que comparten ambas profesiones. Ese equilibrio, cree, es esencial: “Siempre necesitas tener una de tus dos vidas en equilibrio para poder avanzar”.

"Seguir soñando, aunque el sueño tenga que cambiar"

Nadine

Perseguir el sueño más grande: impactar en los pacientes

¿Su mayor sueño profesional? Ver que un medicamento en el que ha trabajado “llega realmente a aprobarse y a formar parte del tratamiento de los pacientes”. Es un logro poco común, pero para ella representa la meta definitiva, y el sueño que sigue persiguiendo, con la libertad de explorar sus propias líneas de investigación.

Su día a día está lleno de “sorpresas, en su mayoría malas”, lo que le exige ser “muy ágil” y “creativa”. Pero es precisamente ese desafío el que, según dice, “me mantiene inspirada”. Su sueño en Sanofi es claro y poderoso: “Siempre quise tener un impacto en la vida de las personas, y Sanofi me permite hacerlo”. Una misión que va más allá de la ciencia, impulsada por un deseo profundo de ayudar, con una determinación tan firme como la de un cinturón negro.

Cada experiencia es única y puede variar. Recuerda que tu profesional sanitario es la mejor fuente de información médica; no dudes en consultarle cualquier pregunta.

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