
Cuando a Jade le diagnosticaron dermatitis atópica a los tres meses de edad, poco después de ser adoptada en Vietnam, su camino vital ya empezaba a estar marcado por una condición que la acompañaría en cada etapa de su vida.
“Cuando tenía alrededor de año y medio, ya tenía que ponerme crema constantemente”, recuerda. “Empecé a ser consciente de que, después de ducharme, tenía que hidratarme. Mis padres estaban recordándome todo el tiempo que no me rascara.”
La batalla nocturna
El impacto físico ha sido profundo. “Yo lo llamo ataques de rascado, son episodios intensos, incontrolables de picor”, explica. “Me despierto rascándome el cuero cabelludo muy, muy fuerte, y lo único que me calma es lavarme el pelo”, a menudo en plena noche.
Estas interrupciones afectan no solo a ella, sino también a quienes viven con ella. “Cuando vivía con mis padres, los despertaba a menudo porque me tenía que duchar a las dos de la mañana; y ahora que vivo con mi pareja, pasa lo mismo”. La enfermedad también afecta a su sensación de feminidad: “No puedo llevar anillos, collares, esmalte de uñas… incluso los cuellos que rozan mi piel me hacen daño”.
"Siempre me han animado a llegar hasta el final y a intentarlo, así que no dejo que el eccema me frene."
Jade
Del reto a la inspiración
Pero donde otros verían limitaciones, Jade ve posibilidades. Ha participado en la aventura televisiva Pékin Express en Guatemala y ha completado el 4L Trophy, un rally solidario para estudiantes a través del desierto marroquí, a pesar de las exigencias físicas de su enfermedad.
“El desierto desencadena muchas alergias oculares y ataques de asma… es un círculo vicioso difícil de manejar”, admite. Aun así, persiste, buscando adaptarse en lugar de rendirse. “Siempre me han animado a llegar hasta el final y a intentarlo, así que no dejo que el eccema me frene.”
Su resiliencia se ha convertido en fuente de inspiración. Después de compartir su historia a través de la Asociación Francesa del Eccema, Jade recibió numerosos mensajes de personas que le decían: “Gracias por compartir tu historia, yo no me atrevía, pero gracias a ti me siento preparada para empezar.”

Sueños creativos que despegan
Hoy, Jade está persiguiendo múltiples sueños. Está grabando un álbum con canciones sobre experiencias personales —viajes, vínculos familiares, superación—. También ha escrito libros infantiles, entre ellos Lorni et l’eczéma (Lorni y el eccema), protagonizado por un ornitorrinco que ayuda a los niños a comprender las enfermedades de la piel con empatía. “El objetivo es ayudar a los niños a entender que hay que ser de mente abierta, amable y comprensivo con las diferencias de los demás”, explica.
La ciencia de lo posible
Jade conoce de primera mano la importancia de los avances médicos en el manejo de la dermatitis atópica y cómo pueden ayudar a que las personas con enfermedades crónicas puedan perseguir sus sueños.
Aquí es donde la historia de Jade se alinea con la misión de Sanofi: perseguir el poder de la ciencia para ayudar a crear un mundo en el que condiciones como la dermatitis atópica no limiten los sueños ni definan identidades.
En palabras de Jade, el progreso médico ofrece “esperanza y la libertad de hacer aquello a lo que no nos atrevemos por culpa de la enfermedad. Hoy, me siento capaz de salir al mundo con confianza." Es un recordatorio poderoso de que los retos de la vida no tienen por qué ser bloqueos en el camino: pueden convertirse en desvíos que conducen a aventuras inesperadas, sueños valientes y oportunidades para inspirar a otros.
Cada experiencia es única y puede variar de una persona a otra. Recuerda que tu profesional sanitario es la mejor fuente de información sobre salud; no dudes en plantearle cualquier pregunta. Las personas que aparecen en estas historias han sido compensadas.
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